CRÍTICA | LA SAL DE LA TIERRA (The salt of the earth), la condición humana bajo la perspectiva de Sebastiao Salgado

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La sal de la tierra (The Salt of the Earth) es el nuevo documental de Wim Wenders destinado a dar que hablar y captar el interés para las producciones de no-ficción. La producción franco-brasileña que analiza y homenajea la labor del fotógrafo Sebastiao Salgado, ha causado muy buenas sensaciones por todos los países y festivales por dónde ha pasado. Su reconocimiento más notable ha sido el premio del público del festival de San Sebastián y El premio especial del jurado de Un Certain Regard y la mención especial del Jurado Ecuménico del pasado festival de Cannes.

Sebastiao Salgado, brasileño de nacimiento y francés de adopción es uno de los fotógrafos más reconocios de la fotografía social y fotoperiodismo. Economista de profesión y filántropo de corazón abandonó su trabajo para recorrer el mundo con la cámara al cuello en 1973. Durante 40 años ha viajado por los cuatro continentes para denunciar con su objetivo la dura vida de los más pobres, los exiliados y las devastadoras consecuencias de los conflictos bélicos.

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Y es que La Sal de la Tierra (The Salt of the Earth) no solo un recorrido por los grandes proyectos de Salgado como Africa, Sahel: the end of the road, Workers, Migrations, o su reciente cambio de perspectiva Genesis; sino que también es una reflexión sobre quien sostiene el objetivo y cual es su punto de vista. El documental es a la vez una brillante y durísima reflexión sobre el dolor y las guerras del ser humano durante los últimos 40 años que busca apelar a la sensibilidad del espectador con el espectacular trabajo del fotógrafo. También es una contrastada radiografía en su mayoría en blanco y negro de las virtudes de los colectivos humanos que viven al margen de la sociedad; y el peligro que creamos aquellos que vivimos bajo las reglas del mundo “civilizado”. Y por otro lado una meditación metalingüística de la persona detrás de la cámara y de su capacidad para transmitir una idea enfrente de otras simplemente por el tipo de plano o la angulación de éste.

Su hijo Juliano Ribeiro Salgado lleva los últimos años siguiendo a su padre y grabándolo, mostrando una especie de “making of” cinematográfico. Y desde hace cinco años Wim Wenders se unió a ellos para dar forma final a esta obra. El director alemán, quien durante los años 80 y 90 hizo películas tan reconocidas como Paris, Texas y El cielo sobre Berlín, lleva los últimos 10-15 años metido de lleno en las producciones de no-ficción. Sorprendió con Buena Vista Social Club o la más reciente Pina. Y es que Wenders ha encontrado en el documental un terreno fértil para pulir su narración detallada y a la vez artística. Todo esto sin quitarle mérito a Juliano, co-director de la película, quien empezó a cultivar la idea de mostrar el trabajo de su padre a 24 fotogramas por segundo.

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La Sal de la Tierra (The Salt of the Earth) es una feroz crítica a la parte más oscura del ser humano, así como un canto de esperanza de la bondad innata del individuo mediante las fotografías de Sebastiao Salgado durante los últimos 40 años.El documental es un bello y amargo recorrido con imágenes potentísimas que necesitan poco contexto para dejarte el corazón en un puño.  A parte de como obra cinematográfica, La Sal de la Tierra (The Salt of the Earth) está destinada a ser un reclamo para volver a revisitar las magníficas fotografías de Sebastiao Salgado.

NOTA

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