CRÍTICA | The Water Diviner (El maestro del agua) de Russell Crowe

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IRREGULAR DEBUT EN LA DIRECCIÓN DE RUSSELL CROWE

Oceanía y por tanto también Australia son considerados como ese apartado continente con canguros y animales extraños que está muy muy lejos. A lo largo de la historia poco se sabe de los “aussies”, pero si hemos aprendido algo gracias al cine es su intervención en la batalla de Gallipoli en el marco de la 1a Guerra Mundial debido a la película de Peter Weir protagonizada por Mel Gibson en 1981. 34 años después el australiano Russell Crowe vuelve a tierras turcas para situar su primer film como director que también protagoniza.

Connor es un padre de familia que tras esperar cuatro años alguna noticia de sus tres hijos que fueron a la batalla de Gallipoli, durante la 1a Guerra Mundial, en vano, decide irse a Turquía a buscarlos él mismo. En su camino se encontrará con una mujer turca con su hijo que mantienen la esperanza de volver a encontrar a su marido y padre respectivamente, las trabas del poder inglés y la sorprendente colaboración de algunos oficiales turcos entre muchas más aventuras en es inhóspita tierra hostil.

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A pesar del esfuerzo de los guionistas Andrew Knight y Andrew Anastasios así como el propio Crowe para traer una historia de lucha, esperanza y redención, lo cierto es que la trama del film no acaba de funcionar como debería. Ese toque divino, que no esconde el título original implica que lo que no consiguen cerrar de forma realista, lo hagan como por arte de magia, y eso en una película situada en un suceso real, dificulta el pacto de credibilidad que hace el espectador cuando se apagan las luces de la sala. El film apuesta por mostrarnos las consecuencias de la guerra y de esa batalla en concreto en un grupo de personas que no estuvo físicamente allí, y el espectador a pesar de empatizar con ellos se queda con las ganas de saber más de los que estuvieron en las trincheras, tanto los que sobrevivieron como los que no lograron salir. Por último destacar negativamente el flojo romance central que recuerda al del film Australia, y que cuesta de entender más allá de reconocer que con él la obra tiene un final más redondo.

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Aun así The Water Diviner (El Maestro del agua) muestra una factura técnica impecable, probablemente fruto de su cálida fotografía del recientemente fallecido Andrew Lesnie, habitual de Peter Jackson y la correcta dirección, aunque poco destacable del propio Russell Crowe. Se agradece que la duración no supere las dos horas de metraje y su ritmo ágil y la estructura de que siempre aparezca una “aventura” nueva para no aburrir en ningún momento. Lástima que la bella partitura de David Hirschfelder (Australia, El Show de Truman, Elizabeth, Shine) puntúe excesivamente algunos momentos melodramático y acabe resultando repetitiva y cansina, en ligar de emotiva y vibrante.

Interpretativamente Russell Crowe se reserva el papel de Connor, padre abnegado. Correcta actuación que sin embargo demuestra poca química con Olga Kurylenko encargada de interpretar a Ayshe, mujer turca que se niega a aceptar la muerte de su marido en la batalla. Destacar el breve pero intenso papel del joven Ryan Corr quien interpreta a Arthur, el primogénito de la familia Connor con mucho rigor. El resto del reparto está formado por Yilmaz Erdogan, Cem Yulmaz, Jai Courtney y el joven Dylan Georgiades entre muchos otros.

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Russell Crowe debuta en la dirección con un resultado irregular. En The Water Diviner (El maestro del agua) hay detalles más que interesantes aunque como producto general es un poco flojo aunque de agradable visionado. 

NOTA    nota5'5t

 

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